A veces no necesitamos entender todo lo que nos pasa. Necesitamos encontrar por dónde empezar.
Tal vez venís sintiendo algo desde hace horas, días o más tiempo, pero todavía no encontraste una forma clara de nombrarlo.
Leé despacio.
No estás haciendo un test. No hay una respuesta correcta ni una frase que tenga que describirte perfectamente.
Solo prestá atención a lo que te pasa mientras leés.
Puede que en alguna aparezca algo parecido a: “Esto. Esto se parece a lo que estoy viviendo.”
¿Cuál de estas frases te hizo detenerte un segundo?
Si alguna se acerca a lo que estás viviendo, empezá por ahí.
Tengo la cabeza cargada
Hay demasiadas cosas dando vueltas.
Estoy enojado
Algo me está afectando y siento que podría reaccionar.
Me siento vacío
Hay algo que falta, aunque quizás no pueda explicarlo.
Me gustaría cambiar y no sé cómo
Sé que algo debería ser diferente, pero no encuentro por dónde empezar.
Siento que todo me sale mal
Lo que estoy viviendo hace que hoy se sienta así.
No hace falta resolverlo todo ahora. A veces, reconocer con un poco más de claridad qué estamos viviendo ya nos da un lugar desde donde empezar.