Siento que todo me sale mal
Cuando se acumulan problemas, errores o golpes, “todo” puede ser la palabra que mejor describe cómo se siente el momento.
No vamos a discutirte eso ni a buscar “el lado positivo”.
Vamos a poner el hecho, la conclusión y lo que todavía está en pie en lugares separados, para ver qué aparece.
Si pudieras poner ese “todo” sobre una mesa, ¿qué pesa más hoy?
Si no ves salida, no tenés que atravesar esto solo.
Si estás pensando en lastimarte, sentís que podrías hacerlo o no te sentís seguro, dejá esta experiencia y buscá apoyo humano ahora.
Contactá a una persona de confianza, a un profesional o a un servicio de emergencia de tu zona. Si podés, no te quedes solo y alejá de vos medios con los que podrías lastimarte.
En este momento no hace falta decidir nada sobre el resto de tu vida. La prioridad es aumentar tu seguridad y pasar este tramo acompañado.
Reducí el horizonte a los próximos diez minutos.
Sentí los pies o el cuerpo apoyado. Mirá alrededor y nombrá tres cosas que estén físicamente presentes.
Después elegí una persona concreta a quien contactar. Podés decir simplemente: “Estoy pasando un momento muy difícil y necesito no estar solo ahora.”
Terminamos acá.
Priorizá compañía y seguridad. No vamos a mostrarte una oferta comercial desde esta rama.
Volver a experienciasTomá solamente una parte: ¿qué ocurrió?
Intentá escribir el hecho sin explicar todavía qué significa sobre vos, sobre los demás o sobre el futuro.
Se usa solamente para devolvértelo dentro de esta experiencia. No se envía ni se guarda.
Después de ese hecho, ¿qué conclusión aparece más fácilmente?
No estamos diciendo que esa conclusión sea “irracional”. Solo la separamos del hecho para poder mirarlas como dos cosas distintas.
Sin compensar lo malo con algo bueno: ¿hay algo que, aunque sea pequeño, no forme parte de eso que salió mal?
No buscamos demostrar que “en realidad todo está bien”. Solo comprobar hasta dónde llega este problema y dónde termina.
Cuando estaban juntas podían sentirse como una sola realidad.
La conclusión puede sentirse completamente verdadera y el hecho puede seguir doliendo. Pero el hecho y la conclusión no son exactamente la misma cosa. Separarlos no niega lo ocurrido: permite ver con más precisión qué parte necesita ser atravesada, reparada, aceptada o acompañada.
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Podés probar gratis el Día 1 de Dejá de Sufrir, o continuar acá y elegir qué hacer con la parte concreta del problema.
Con la parte concreta que sí está delante tuyo, ¿qué relación podés tener hoy?
No toda dificultad tiene una acción inmediata. A veces la diferencia está en reconocer qué se puede hacer, qué necesita tiempo y qué no depende de uno.
¿Qué pudiste observar ahora que al principio estaba contenido dentro de “todo me sale mal”?
No buscamos reemplazar una idea negativa por una positiva. Buscamos que la realidad pueda verse con bordes un poco más definidos.
Podemos terminar acá.
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