Tengo la cabeza cargada
A veces no es una sola cosa.
Son pendientes, preocupaciones, recuerdos, decisiones o situaciones que todavía no ocurrieron, todas intentando ocupar el mismo lugar.
No vamos a tratar de resolver todo ahora.
Primero vamos a separar un poco.
¿Qué se parece más a lo que te está pasando?
Cuando muchas cosas reclaman atención al mismo tiempo, pueden empezar a sentirse como una sola carga.
No necesitamos hacerlas desaparecer.
Vamos a intentar distinguir una de las demás.
Hay problemas que ocupan tanto espacio que parecen estar presentes incluso cuando estamos haciendo otra cosa.
No vamos a pedirte que dejes de pensar en él.
Vamos a ponerlo por un momento delante tuyo, en lugar de tenerlo girando todo el tiempo por dentro.
Pensar en lo que podría pasar puede ser una forma de intentar prepararnos.
Pero también puede hacernos vivir muchas veces algo que todavía no ocurrió.
No vamos a decirte que no pienses en ello.
Vamos a distinguir lo que está pasando ahora de lo que todavía pertenece al futuro.
A veces volvemos una y otra vez a algo porque intentamos entenderlo, repararlo o encontrar una explicación diferente.
No podemos modificar lo que ocurrió.
Pero podemos observar qué parte de eso sigue activa hoy.
No hace falta encontrar una explicación ahora.
A veces primero sentimos el peso y recién después podemos reconocer de dónde viene.
Podemos empezar sin ponerle nombre.
Si pudieras sacar solamente una cosa de tu cabeza y ponerla delante tuyo por un momento:
¿cuál elegirías?
No hace falta que escribas.
Podés simplemente pensarlo.
Lo que escribas acá queda solamente en esta pantalla. No lo enviamos ni lo guardamos.
Ahora no tenés que solucionarlo.
Solo acabás de separar una cosa concreta de todo lo demás.
A veces la carga no disminuye porque el problema desaparece.
Disminuye un poco porque deja de estar mezclado con todo lo demás.
¿Hay algo que puedas hacer con esto hoy?
No hay una respuesta correcta.
Entraste diciendo: “Tengo la cabeza cargada”.
Al principio podía sentirse como si todo estuviera ocupando el mismo lugar.
El problema puede seguir existiendo. Lo que cambió es que ahora hay algo un poco más diferenciado que cuando empezaste.
¿Qué ves ahora que hace unos minutos estaba mezclado con todo lo demás?
¿Qué querés hacer ahora?
Podemos terminar acá.
No hace falta completar toda la experiencia. Si querés seguir de otra manera, podés probar gratis el primer día de Dejá de Sufrir.
Mirá nuevamente eso que elegiste.
No preguntes todavía cómo solucionarlo.
¿Qué es lo que más me pesa de esto?
Puede ser lo que pasó.
Lo que podría pasar.
Algo que perdiste.
Algo que temés.
O simplemente no saber qué hacer.
Ponerle un poco de forma no elimina el problema.
Pero puede ayudarte a saber qué estás atravesando.
Meditación para este momento
Podés dejar de mirar la pantalla y simplemente escuchar.
¿Qué pudiste observar ahora que al comenzar no estaba tan claro?
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Podés volver cuando lo necesites.